Jadeando Suavemente:Parte I

   Míriel estaba jadeando suavemente. El deseo que Firion había despertado en su interior era algo desconocido para ella. Y tal y como había temido le habían bastado unas pocas palabras para hacerla caer, suspirar, y pensar en cómo sería en la cama. Y ese era un pensamiento que la acompañaría siempre, cada vez que le mirase sin que él se diese cuenta, cada vez que se encontrasen juntos, cuando hablasen, cuando cruzasen una fugaz pero íntima mirada en un pasillo ella pensaría en el sexo, en sus besos, en sus labios y en sus manos, en su aliento, en su cuerpo junto al suyo.

     Era una mujer que había tenido muchas vivencias, o eso era lo que pensaba. Pero luego le conoció, y lentamente la percepción que tenía sobre lo que era posible y lo que no, lo que era fantasía y lo que era realidad, se había visto alterada, expandida, y algo en lo que ella había pensado como un objeto sólido, como una barra de hierro, era ahora más valioso y maleable,  brillante como el oro. Él le había mostrado nuevas y mejores formas de disfrutar de sus vivencias, le había añadido el condimento que le faltaba a su vida, potenciando su sabor, aumentando su intensidad. Y era adictivo.  

   Le costó bastante tiempo calmar su cuerpo. Pero tenía que hacerlo, pues había cosas que Firion debía conocer. Hablarle de su hijo no iba a ser fácil, lo sabía, y no podía imaginar una peor forma de comenzar su velada romántica que hablándole de todo ello.” Podría esperar al amanecer para contárselo”, pensó egoístamente.

        ¡Diablos, ya estaba pensando en pasar la noche con él!

           

2

 

 La cocina estaba vacía. Nunca antes la había visto vacía. Nunca.

  ¿Dónde está todo el mundo? Antes de que pudiera darse la vuelta el aroma inconfundible de Firion se adueñó de sus sentidos, haciéndola sonreír. Él se acercó despacio hasta situarse a su espalda, rodeándole la cintura. El calor de su cuerpo la abrasó como la primera vez, quizá incluso más. Firion apoyó la barbilla junto a su cuello, sus cuerpos se amoldaron el uno al del otro, dejando una mínima y tentadora separación de cintura para abajo. Sin previo aviso, antes de que pudiera formular pregunta alguna, Firion le dio una pequeña muestra de lo que sería sentir el roce de sus besos sobre los labios.

     Aunque no fue más que la ligera unión entre los labios de ambos ese suave roce hizo que Firion desease más, más de ella: meterle la lengua en la boca, tumbarla en la mesa de la cocina.

    Pero luchó contra ese impulso, y se contentó con haber saboreado sus labios por un instante, aunque no la soltó. Girándola desde la barbilla la miró profundamente a los ojos, a tan poca distancia que podía sentir su respiración en la mejilla. Sus ojos parecían confundidos, muy atractivos. Reflejaban la tenue luz, y brillaban con un millar de preguntas.

 -¿Qué tal el viaje?¿Estás bien?-preguntó Míriel al fin. Firion contestó con un ronroneo. Comenzó a deslizar una mano por la espalda de Míriel, hacia su trasero. Pero se detuvo en la parte baja de su espalda- Cada vez mejor- le susurró al oído-.

-¿Y …

-Shhh, pequeña- le ordenó, poniéndole el dedo en los labios.- Todos están bien. Tu hermana y tu padre han vuelto a sus vidas.

  “ Tú podrías volver con ellos…si es lo que deseas. No hay ninguna razón más allá de tu propio deseo para que te quedes junto a mí”.- El dedo que le había ordenado guardar silencio comenzó a recorrerle los labios, despacio, de un lado a otro. Luego se lo metió en la boca. Ella cerró los labios, chupándolo. Finalmente lo retiró, recorriendo su mandíbula y el cuello.

 -¿No era esto lo que querías, Míriel?-preguntó Firion-. Desde el primer momento, aquella mañana, cuando supiste que no te dejaría marchar. Ahora te lo ofrezco, tu libertad. Eres libre. Puedes irte cuando lo desees.

 Comenzó a subir la mano. Primero por su cintura, luego por el liso abdomen, deslizándose despacio entre sus senos, dándole tiempo para apartarse. Pero Míriel no se movió, y mientras Firion le cubría los pechos con las manos, volvió a preguntárselo:

-¿No era esto lo que querías?

  Desde luego que lo era. No sabía si era producto de su imaginación, o si realmente le estaba preguntando si no había pensado en él sexualmente. Lo había hecho. Más de una vez. Había fantaseado con esa posibilidad: ellos juntos, él tomándola una y otra vez hasta agotarla, levantándola a horcajadas para poder sentir cómo se estremecía sobre él. Las imágenes que había tenido a cerca de la persona que estaba junto a ella habían sido realmente vívidas e intensas: pero hasta el día de hoy no había tenido el valor necesario para reconocérselo a sí misma.

   Hoy, este preciso momento, era el indicado para obtener lo que había estado buscando en otros lugares. Era el momento de darse permiso y dejarse llevar, de escuchar la voz de su alma y silenciar las voces críticas. Debía coger el premio ahora mismo, antes de que otra lo reclamase como suyo; el momento de entregarse a él y dejarle hacer con ella lo que él quisiese, esencialmente.

  Se preguntaba por qué había esperado tanto tiempo. Había sido siempre una mujer impaciente. Entonces,¿por qué ahora, con él, sabiendo cuánto le deseaba, se sentía tan incapaz de moverse hacia delante y vivir la mejor experiencia de su vida, el mayor reto al que se enfrentaría nunca? Quizá no hubiese en el mundo otra persona capaz de hacerla sentir como se sentía con él.

 Sus pechos ardían bajo la blusa mientras sentía como sus pezones empezaban a endurecerse. No era capaz de imaginarse cómo sería sentir el mismo ardor de sus pechos por todo su cuerpo, recorriendo su abdomen, descendiendo entre sus muslos. Jadeaba de manera sensual, susurrando su nombre mentalmente. Y cuanto más trataba de dejar de pronunciar su nombre en su cabeza, más y más caliente se ponía, más se le endurecían los pezones, más y más su cuerpo traidor deseaba lo que su razón trataba de negarle.

     El agarre de él en sus senos se intensificó, haciéndola inhalar profundamente. Ella recostó su cabeza en el amplio pecho masculino, y trató de reducir la distancia que él había dejado de cintura para abajo: quería sentir contra ella sin más demora esa parte de la anatomía masculina, dura y apretada.

   El cálido recorrido de la lengua por su cuello. Algunas palabras vertidas en su oído.

   Un dulce pellizco en el pezón que la hizo estremecer. Más palabras susurradas al oído.

   Un súbito temblor incontrolable. Calor.

             La excitación crecía en ella de forma desmedida, una sensación tan intensa que quería guardar dentro de ella, conservarla para poder saborearla y recordarla siempre. Pero también sentía la tentación de darle rienda suelta y llegar al final, alcanzar el clímax mientras él estaba cerca. Conservarla dentro o dejarla salir; dentro, fuera, dentro o fuera.

    Él iba a conseguir lo que quería, y ella iba a disfrutar mientras lo hacía.

 

P.D. Si te ha gustado esta primera parte no olvides comentarla justo debajo. Tenéis mi permiso para compartir este relato con quien queráis, postearlo en vuestros blogs, y enviarlo a quien queráis. Permaneced alertas para la parte II y para el desenlace en la tercera y última parte.

RPark.

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7 comentarios to “Jadeando Suavemente:Parte I”

  1. Zârck. Says:

    Permaneceré atento al desenlace.
    Saludos desde el Jardín.

    Ah, avisame cuando prosigas con la historia.

  2. Calidasirena Says:

    Bufff, me ha encantado.. Erótico a más no poder…
    Seguiré viniendo con tu permiso, gracias por venir a disfrutar de mi orillaa..
    Un beso muy cálido

  3. rosspark Says:

    Calidasirena, gracias por tus palabras, las aprecio de veras. ¡Claro que tienes mi permiso para venir cuando quieras! Considérate en tu casa.

  4. Pierre Says:

    Doble placer he tenido.El que visitaras mi blog, y el descubrir la exquisitez del tuyo.Enhorabuena

    A tus pies

    Pierre

  5. rosspark Says:

    Gracias Pierre por visitar este pequeño lugar y por confesarme que te ha resultado placentero. En cuanto a tenerte a mis pies( jaja)..prefiero tenerte a mi lado.

  6. Bohemia Says:

    Que bien escribes, al margen del punto érotico tus letras hacen disfrutar…

    Voy a por la continuación…

  7. rosspark Says:

    La continuación la tienes justo encima, Bohemia. Me alegra poder decir que la tercera parte está yendo muy bien. Gracias a vuestro apoyo y a la energía que me habéis dado la cuarta y quinta parte son uan realidad!!

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